
martes, 1 de abril de 2008
* INTIMIDAD *

A todo el mundo le da miedo la intimidad, aunque no sea consciente de ello.
La intimidad significa quedarse al descubierto ante un desconocido, y todos somos desconocidos. Somos desconocidos incluso para nosotros mismos, porque no sabemos ¿Quiénes Somos?.
La intimidad te aproxima a un desconocido.
Tienes que quitarte todas las defensas, porque sólo así es posible la intimidad.
Pero de eso tienes miedo: si te quitas todas las defensas, todas las máscaras,
¿quién sabe qué hará contigo el desconocido?
Todos escondemos mil y una cosas, no solo de los demás sino de nosotros mismos, porque nos ha educado una humanidad enferma con toda clase de represiones, inhibiciones y tabúes.
Y el temor consiste en que con un desconocido -no importa haber convivido con esa persona treinta o cuarenta años: nunca deja de ser un desconocido- resulta más seguro mantener ciertas distancias, ciertas defensas, para que no se aprovechen de tu debilidad, de tu vulnerabilidad.
A todo el mundo le da miedo la intimidad.
El problema se complica aún más porque todo el mundo desea la intimidad.
Todos desean la intimidad porque si no, te quedas solo en este universo, sin un amigo, sin un amante, sin nadie en quien confiar, si nadie a quien abrir tus heridas.
Y las heridas No pueden Sanar a menos que estén abiertas. Cuanto más se esconden, más peligrosas son: hasta pueden llegar a ser cancerosas.
Por una parte, la intimidad es una necesidad esencial, y todo el mundo la desea.
Queremos intimidad con la otra persona, para que abandone sus defensas, sus máscaras y la falsa personalidad, se haga vulnerable, y se muestre al desnudo, tal y como es.
Por otra parte, todo el mundo teme la intimidad: deseas la intimidad con el otro,
pero no abandonas tus defensas.
Este es uno de los conflictos entre amigos, entre amantes: ninguno quiere abandonar sus defensas y presentarse completamente desnudo, con sinceridad, pero los dos necesitan la intimidad.
A menos que dejes a un lado tus represiones, tus inhibiciones -los regalos de las religiones,
las culturas, las sociedades, los padres, la educación- jamás podrás intimar con nadie.
Y tendrás que tomar la iniciativa.
Pero si no tienes represiones ni inhibiciones, tampoco tendrás heridas.
Si has llevado una vida sencilla, natural, no sentirás temor a la intimidad,
sino el enorme júbilo de dos llamas tan próximas que casi se convierten en una sola.
Y el encuentro es increíblemente gratificante, satisfactorio, pleno.
Pero antes de intentar alcanzar la intimidad, has de "Limpiar tu Casa por Dentro".
Sólo quien "Medita" puede permitirse la intimidad.
No tiene nada que ocultar.
Ha abandonado cuanto temía que descubriese alguien.
Sólo tiene el "Silencio y un Corazón lleno de Amor".
Debes Aceptarte en tu Totalidad.
Si no puedes hacerlo, ¿cómo esperas que te acepte el otro?
Todos te han censurado y sólo has aprendido una cosa: la autocensura.
Continúas ocultándola; no es algo hermoso para mostrar a los demás.
Sabes que hay cosas feas, cosas malas ocultas en ti; sabes que en ti se esconde la animalidad.
A menos que cambies de actitud y te aceptes como uno de los animales que existen...
La palabra animal no es mala.
Significa simplemente vivo: deriva de anima. Quien está vivo, es un animal.
Pero os han enseñado lo siguiente:
"No sois animales; los animales están muy por debajo de vosotros los seres humanos".
Os han otorgado una superioridad falsa.
La verdad es que la Vida no cree en lo superior y lo inferior.
Para la Vida, todo es igual: árboles, aves, animales, seres humanos.
En la Vida, todo se acepta tal cual es, sin censura.
Debes aceptar tu sexualidad sin condiciones, aceptar que el ser humano y todos los seres del mundo son frágiles, que la vida es un débil hilo que se puede romper en cualquier momento.
Debes aceptarlo y desprenderte de los egos falsos, limitarte a comprender que todo el mundo es hermoso dentro de su normalidad y que todo el mundo tiene debilidades,
que forman parte de la naturaleza humana porque no estás hecho de acero.
Nadie quiere aceptar que "mi necesidad básica es que me necesiten, que me quieran, que me acepten".
El primer paso consiste en "Aceptarte en tu Totalidad".
Una vez que te hayas Aceptado...
desaparecerá el temor a la intimidad. No puedes perder tu respeto, ni tu grandeza, ni tu ego.
No puedes perder tu piedad, ni tu santidad; ya lo has abandonado todo.
Eres como un Niño pequeño, totalmente inocente.
Puedes abrirte porque, en tu interior, no estás lleno de feas represiones.
Puedes decir cuanto sientes auténtica y sinceramente.
Y si estás dispuesto para la intimidad, alentarás al otro a que haga lo mismo.
Tu sencillez ayudará a la otra persona a ser franca contigo.
Tu sencillez sin pretensiones también ayudará al otro a disfrutar de la sencillez,
la inocencia, la confianza, el amor y la franqueza.
Sólo cuando dos personas intiman dejan de ser desconocidos.
Y qué hermosa experiencia el descubrir que no sólo tú eres pura debilidad,
sino que el otro también, quizá todo el mundo.
La más elevada expresión de cualquier cosa se debilita.
Las raíces son fuertes, pero la flor no puede serlo.
Su belleza reside en no ser fuerte.
Por la mañana abre sus pétalos para recibir el sol,
danza durante todo el día al compás del viento, de la lluvia, del sol,
y por la noche los pétalos empiezan a marchitarse: desaparece.
La intimidad significa sencillamente que se te abren las puertas del corazón: eres un invitado al que se le da la bienvenida. Pero eso sólo será posible si tu corazón no está reprimido, no arde de perversiones, si es un corazón natural.
Tienes muchos rostros. Por dentro, piensas una cosa, pero expresas otra cosa al exterior. No eres un todo orgánico. Relájate y destruye la "dualidad" que ha creado en ti la sociedad.
Di solo lo que realmente piensas.
Actúa espontáneamente, sin preocuparte por las consecuencias.
La vida es corta y no deberíamos estropearla pensando en las consecuencias ahora y en el futuro.
Deberíamos vivir total, intensa, jubilosamente, como un libro abierto, que pudiera leer cualquiera. Vive en lugar de pensar en que te recuerden. Estarás muerto.
Acepta un hecho tan sencillo: que estás aquí solo unos cuantos días y desaparecerás.
No puedes desperdiciar esos pocos días en temores e hipocresías.
Disfrútalos.
Te enriqueces con la intimidad, el amor, el abrirte a muchas personas.
Y si puedes vivir un amor, una amistad, una intimidad profundos, con muchas personas, vivirás como es debido y donde quiera que estés, habrás aprendido el arte y serás feliz.
Si eres sencillo, cariñoso, abierto, y creas intimidad, crearás un paraíso a tu alrededor.
Si te cierras, si estás continuamente a la defensiva, siempre preocupado porque alguien llegue a conocer tus pensamientos, tus sueños, tus perversiones, vivirás en el infierno.
El infierno está dentro de ti, como el paraíso. No son lugares geográficos, sino espirituales.
Límpiate.....
Y la "Meditación" no es sino limpiar toda la basura que se ha acumulado en tu mente.
Cuando la mente guarda silencio y el corazón canta,
estás listo para la intimidad, sin miedo, con alegría.
Con la intimidad te rodeas de amigos, de personas que te aman.
La intimidad es una gran experiencia que no debes perderte.
Osho
* EL DESTINO *

A veces nuestro destino se asemeja a un árbol frutal en invierno.
¿Quién
pensaría que esas ramas reverdecerán y florecerán?
pensaría que esas ramas reverdecerán y florecerán?
Mas esperamos que así
sea, y sabemos que así será.
Johann Wolfgang Von Goethe
sea, y sabemos que así será.
Johann Wolfgang Von Goethe
Actualmente, el destino del mundo depende, en primer lugar, de los
estadistas y, en segundo lugar, de los intérpretes.
Trygve Lie
Debemos obrar, no para ir contra el destino, sino para ir delante de él.
Fiedrich Hebbel
Destino acostumbrado de las nuevas verdades es aparecer como herejías y
terminar como supersticiones.
Aldous Huxley
El destino ayuda a quien lo acepta y arrastra a quienes se resisten.
Lucio Anneo Séneca
Lucio Anneo Séneca
El destino de los hombres está hecho de momentos felices, toda la vida los
tiene, pero no de épocas felices.
Friedrich Nietzsche
El destino del genio es ser un incomprendido, pero no todo incomprendido
es un genio.
Ralph Waldo Emerson
es un genio.
Ralph Waldo Emerson
El destino es el que baraja las cartas, pero nosotros los que las jugamos.
Arthur Schopenhauer
El destino mezcla las cartas, y nosotros jugamos.
Arthur Schopenhauer
El destino puede seguir dos caminos para causar nuestra ruina: rehusarnos
el cumplimiento de nuestros deseos y cumplirlos plenamente
Henri Frédéric Amiel
El destino tiene dos maneras de herirnos: negándose a nuestros deseos y
cumpliéndolos
Henri Frédéric Amiel
El hallazgo afortunado de un buen libro puede cambiar el destino de un
alma.
Marcel Proust
El hombre consecuente cree en el destino
Benjamin Disraeli
El hombre es el verdadero creador de su destino. Cuando no está convencido
de ello no es nada en la vida.
Gustave Le Bon
El reposo no es el destino del hombre, y la seguridad es sólo una ilusión.
Blaise Pascal
Este es el destino común de los astutos: hacer sus dibujos tan sutiles que
se rompen por su misma finura.
John Dryden
Existe el destino, la fatalidad y el azar
Lucio Anneo Séneca
Hacemos nuestra fortuna y la llamamos destino.
Benjamin Disraeli
La educación es la clave del futuro. la clave del destino del hombre y de
su posibilidad de actuar en un mundo mejor.
Robert F. Kennedy
Llamamos destino a todo cuanto limita nuestro poder.
Ralph Waldo Emerson
Lo importante no es lo que nos hace el destino, sino lo que nosotros
hacemos de él.
Florence Nightingale
Lo que se considera ceguera del destino es en realidad propia ceguera.
William Flaulkner
Lo que todas las personas tenemos en común no es el espíritu, sino el
destino.
Elizabeth De Austria Sissí
Lo que un hombre piensa de sí mismo, esto es lo que determina, o más bien
indica, su destino.
Henry David Thoreau
Los días no adquieren sabor hasta que uno escapa a la obligación de tener
un destino.
Emile Michel Cioran
Gracias Ly...!

LA QUEJA DE JESÚS
Y no me preguntas.
Me llamas Luz
Y no me ves.
Me llamas Verdad
Y no me crees.
Me llamas Camino
Y no me sigues.
Dices que soy Divino
Y no me amas.
Dices que soy Generoso
Y no me pides.
Dices que soy Misericordioso
Y no confías en mí.
Dices que soy Noble
Y no me sirves.
Y no me honras.
Dices que soy Justo
Y no me temes.
ORACIÓN:
Dios, dame el día de hoy fe para seguir adelante;
Dame grandeza de espíritu para perdonar;
Dame paciencia para comprender y esperar;
Dame voluntad para no caer;
Dame fuerza para levantarme si caído estoy;
Dame amor para dar;
Dame lo que necesito y no lo que quiero;
Dame elocuencia para decir lo que debo decir;
Haz que yo sea el mejor ejemplo para mis hijos;
Haz que yo sea el mejor amigo de mis amigos;
Hazme fuerte para recibir los golpes de la vida;
Déjame saber que es lo que tú quieres de mi;
Déjame tu paz para que la comparta con quien no la tenga;
Dame grandeza de espíritu para perdonar;
Dame paciencia para comprender y esperar;
Dame voluntad para no caer;
Dame fuerza para levantarme si caído estoy;
Dame amor para dar;
Dame lo que necesito y no lo que quiero;
Dame elocuencia para decir lo que debo decir;
Haz que yo sea el mejor ejemplo para mis hijos;
Haz que yo sea el mejor amigo de mis amigos;
Hazme fuerte para recibir los golpes de la vida;
Déjame saber que es lo que tú quieres de mi;
Déjame tu paz para que la comparta con quien no la tenga;
Por último, anda conmigo y déjame saber que es así.
Amén 

Haz mi paso lento, Señor...
Alivia el latido de mi corazón mediante la quietud de mi mente.
Dame en medio de la confusión de mi día, la calma de los cerros eternos.
Atenúa la tensión de mis nervios y músculos, con la música suavizadora de las corrientes cantarinas que viven en mi memoria.
Ayúdame a conocer el poder restaurador del sueño y tu presencia.
Enséñame el arte de tomar vacaciones de un minuto, detenerme para mirar una flor, conversar con un amigo, acariciar un gato, leer unas pocas líneas de
un buen libro.
Recuérdame cada día la fábula de la liebre y la tortuga para que pueda saber que la carrera no siempre la gana el más veloz, para tener presente que la vida es más que aumentar la velocidad.
Haz que mire hacia arriba a las ramas del impotente roble y que sepa que creció grande y fuerte, porque creció lentamente y bien, guiado por tu tiempo y dirección.
Haz lento mi paso... e inspírame para que envíe mis raíces profundamente en el suelo de los valores perdurables de la vida para que pueda crecer hacia la felicidad en la tierra, preámbulo de la que tendré en el cielo.
En este mundo agitado, recordemos quien es la paz en medio de la tormenta y
la quietud en medio del bullicio.
Anónimo

"A Ti"
por: Cristián Warnken
A ti que lees estas líneas, que estás bajando por una de las tantas autopistas de la ciudad en esta mañana de marzo o, tal vez, estás en un vagón del Metro - con la mirada extraviada, como todos los que viajan a esta hora-, o paladeas el primer café y recorres distraído las páginas de este diario, buscando algo que no sabes qué es.
A ti, que llevas a tus hijos al colegio y que acabas de no escuchar una pregunta que te hizo tu hija más pequeña, porque estabas pensando en otra cosa. A ti, que acabas de salir de la ducha y te ves un instante en el espejo.
A ti, que pasas rápido a mi lado y casi me empujas y no me ves. A ti, que -con apenas 18 años- te levantas con el tedio pegado en el alma y te enchufas al computador para no abrir la ventana de tu pieza que da al jardín.
A ti, que miras a tu marido todavía dormir a tu lado, y ves su nuca y su piel gastada, y sientes en el centro de tu pecho un hueco, la sensación de un cansancio del que quisieras huir a miles de kilómetros de ahí.
A ti, que estás comprando el pan sin emocionarte con su olor y su temperatura. A ti, que entraste al cajero automático y descubriste que el saldo de tu cuenta era negativo, y sientes miedo, rabia, angustia.
A ti, que acabas de dejar a tu niño en la sala cuna y te fuiste sin cantarle esa canción 'que a él tanto le gusta'.
A ti, que acabas de entrar en la oficina y te dispones a iniciar un día igual a todos los días,trabajando sin amor por lo que haces, como pieza de un engranaje que te devora.
A ti quiero agarrarte de la solapa, del brazo -con respeto, pero con fuerza-, a ti quiero detenerte en tu carrera loca y decirte lo que tal vez nadie te ha dicho nunca, porque no se enseña en los colegios ni aparece en los diarios. Yo no soy nadie para quitarte cinco minutos de tu atiborrada y desesperada agenda, soy uno más entre los millones que bajan esta mañana a comenzar un día más en la ciudad. Entonces, ¿por qué habrías de desconectarte de tu 'iPod' o apagar tu celular para escucharme? Pensarás acaso que soy un predicador más, un vendedor de seguros, o alguien que quiere robarte a plena luz del día. Sé que me mirarás con recelo, con molestia, con desconfianza.
A ti, que me oyes pendiente de tu reloj, quiero decirte, antes de que desaparezcas devorado por la multitud: 'El hombre es desgraciado porque no sabe que es feliz. ¡Eso es todo! Si cualquiera llega a descubrirlo, ser feliz de inmediato, en ese mismo minuto. Todo es bueno'.
¿Y eso era todo? -me dirás-. Sí, y te digo: todo lo demás, fuera de eso, es nada.
Si te he agarrado de la solapa y te he abordado a esta hora de la mañana de este jueves que escribo es para decirte que eres feliz y no lo sabes. Y que eso que te dije lo dijo una vez un hombre como tú, que se llamó Dostoyevski. Y yo, ¿quién soy para hablarte así, para entrar en tu privacidad y leerte la cita de un ruso que no conoces? Yo soy el muerto. Yo estoy muerto, tú estás vivo.
¿Muerto tú? -me dirás-. ¡Pero si puedo tocarte y verte y oírte!
Sí, pero estoy muerto. Yo me levantaba en las mañanas como tú, prendía la radio como tú, paladeaba un café como tú, miraba distraído las primeras nubes en el cielo, y llevaba a mi hijo al jardín, y no sabía que era feliz, que estaba vivo. No lo sabía, como tú no lo sabes, como no lo saben tantos que no pisan con placer las primeras hojas del otoño, que no se detienen a ver los primeros rayos de luz colarse por la ventana para entibiar la piel del o la que duerme todavía a tu lado.
Pero esto, en realidad, no me lo enseñó Dostoyevksi, sino mi pequeño hijo Clemente, un niño como millones de niños que en este momento son llevados al colegio, un niño que me hizo una pregunta que no escuché una mañana de un jueves como hoy. ¡Eres feliz y no lo sabes! Eso es lo que enseñan los niños que mueren, eso lo aprendemos de un golpe los que morimos con ellos, eso es lo que los vivos como tú no pueden escuchar.


Quien de verdad sabe de qué habla
no encuentra razones para levantar la voz.

| A Ti Mujer Te Digo: Levantate Aunque la multitud te oprima Gracias Silvis |
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